EL CUERVO VANIDOSO

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cuervoUn día júpiter decidió elegir un rey entre las aves, y ordenó que comparecieran todas ante él, para decidir cuál era la más bella. Un cuervo poco agraciado y ciegamente vanidoso, se propuso alzarse con el título a como diera lugar. Lo primero que pensó fue en sacar de la competencia a los candidatos más opcionados, como el papagayo, el pavo real, el guacamayo y el ave del paraíso. “Si les robo los huevos de sus nidos el día de la elección, los mantendré ocupados buscándolos y no podrán asistir, eso es” pensó, riéndose con su chillido característicos.

Pasó varios días acechando los nidos de sus rivales, mientras diseñaba su plan. Cuando averiguó todo lo que necesitaba (las horas en las que salían a  buscar de comer, en las que dormía o jugaban en las ramas de los árboles), puso patas y pico y a la obra. Lo que no calculó fue que los huevos de estos pájaros eran muy grandes y ni siquiera podía levantarlos.  “Que voy hacer ahora”, graznó, contrariado, mientras picoteaba con rabia un puñado de plumas de papagayo, en cuyo nido se encontraba. “¡Ya se!” -exclamó con un chillido de júbilo- ¡Voy a robarme las mejores plumas de todos los nidos y me las voy a poner entre las mías! ¡Así no puedo perder!”.

El día del concurso, Júpiter hizo desfilar a los pájaros, y al ver el espectacular atavío del cuervo lo declaró rey.

Terriblemente enfadados al descubrir que el plumaje del ganador era robado, los demás pájaros se lanzaron sobre él y le quitaron una a una las plumas con la que había pretendido engañar a todos.

Júpiter, decepcionado, lo despojó de inmediato del título, no sin recalcarle que la justicia se había impuesto y él mismo se había buscado lo que acababa de pasar.

-Esopo-

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