Los guajiros que dejaron su tierra

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desiertoLos indígenas de La Guajira, en el norte de Colombia, poseen una antigua y rica mitología que les ha dejado muchas enseñanzas a lo largo de su historia. Una de esas narraciones se refiere al viaje que emprendieron el joven cacique Guarapurú y otros guerreros en busca de tierras mejores que las que habían heredado de Borunka, la hija del gran dios Mareiwa.

Descontentos con estas tierras arenosas en las que la gente de su pueblo cultivaban maíz, patillas y melones y pastoreaban el ganado. Guarapurú convenció a un grupo de hombres de que lo acompañara a aventurarse por el desierto en dirección a un gran lago, más allá de la cual estaba convencido de que hallaría tierras verdes e inmensamente fértiles.

Entre estos hombres se encontraban Itojoro, Wososopo y el sabio anciano Worojoro. Una vez terminados los preparativos para el viaje, los hombres se internaron por las arenas del desierto guajiro, bajo un sol abrazador. Los más jóvenes, afanador por llegar cuantos antes al gran lago, apresuraron el exceso la marcha hasta que Worojoro, que era un hombre prudente, los contuvo y les dijo que tenían que reservar energías, pues el desierto consumía con facilidad las fuerzas de cualquier ser humano, por resistente que fuera.

El viaje se volvió interminable y varios días después Guarapurú y sus hombres empezaron a sentir el cansancio debilitándoles las piernas y la sed quemándoles las gargantas. Había muy pocos árboles para resguardarse del sol en el camino y la arena les quemaba los pies cada vez más. El único descanso llegaba al atardecer, cuando los rayos del sol dejaban de atormentarlos y podían acostarse a descansar en el suelo.

Luego de varios días sin encontrar nada más que el sol y la arena, los hombres de más edad empezaron a arrepentirse de haber abandonado de esa manera sus tierras, sin tomar ninguna precaución. Pero Guarapurú estaba empeñado en seguir. Worojoro, totalmente agotado, supo que no podía continuar y les pidió que lo dejaran en donde estaba.

El grupo continuó su marcha y Worojoro se quedo atrás, sabiendo que pronto moriría. Uno a uno los miembros de la expedición fueron cayendo por el camino, sin que sus compañeros pudieran hacer nada por ellos. Los únicos en llegar al gran lago, semanas después, fueron Guarapurú, Itojoro y Wososopo. Al tocar la orilla del lago, Guarapurú dijo que quería descansar un poco y se echó a dormir.

Sus amigos lo imitaron. Mientras un sueño profundo los invadía, la diosa Borunka se quejó ante su padre Mareiwa de lo que había pasado por causa del arrebato de Guarapurú. El gran dios Mareiwa, entristecido, los convirtió a todos en cerros, cada uno con el nombre del guajiro que había querido abandonar su tierra.

-Historia de la mitología guajira-

 

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