La expedición del doctor Balmis

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83544Robert-A-Thom_JennerA inicios del siglo xix la viruela causaba miles de muertes y los niños eran sus principales víctimas. Provocada por un virus, era muy contagiosa; sus síntomas eran fiebre muy alta y una dolorosa erupción que se extendía por el rostro y el cuerpo. No había forma de curarla.

Por aquel entonces, un médico inglés llamado Edward Jenner descubrió los principios de la vacunación cuando tomó leche de una vaca enferma de viruela (por eso se llaman vacunas), inyectó un poco al niño James Phipps y descubrió que éste desarrollaba defensas contra el contagio mayor.

El doctor Francisco Javier Balmis era un médico español que había vivido en México. Convertido en doctor personal del rey Carlos IV convenció a éste de organizar una expedición para difundir la vacuna de la viruela en las colonias españolas de América y las Filipinas. El rey aceptó, pues su propia hija María Luisa había padecido viruela. Pero había un problema: ¿cómo transportar la vacuna en buen estado? Balmis ideó que sus portadores fueran 22 niños huérfanos de ocho a diez años y que éstos recibieran una forma moderada de la infección, desarrollaran las defensas y las fueran pasando de uno a otro.

Comenzó así la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, o Expedición Balmis. Esta curiosa caravana dirigida por un equipo médico partió de España el 30 de noviembre de 1803 y, a lo largo de los tres años siguientes, llegó a diversas ciudades del mundo a bordo del navío María Pita.

La expedición del doctor Balmis

Los chicos recorrieron las islas Canarias, Colombia, Ecuador, Perú, México, Cuba, las Filipinas, China y la isla de Santa Elena. En cada lugar dejaban protegidos a miles de niños como ellos distribuyendo la vacuna casi de brazo a brazo. Al mismo tiempo enseñaban a las autoridades de cada lugar a prepararla y crearon juntas sanitarias para establecer un programa permanente de vacunación.

En agosto de 1806 los integrantes de la expedición regresaron a España después de cumplir una misión tan agotadora como exitosa. La Expedición Balmis se convirtió en un ejemplo pionero para las campañas de salud pública, pero también en una expresión de los valores más importantes. ¿Cuál destacar entre todos ellos?

Sin duda, la bondad de cada pequeño huérfano que, con su cuerpo, permitió que miles de niños más se salvaran. Cuando Jenner conoció los detalles de este proyecto le escribió a un amigo: “No me imagino que en la historia haya un ejemplo de generosidad tan noble y tan extenso como éste”.

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