Cuando reconocer un error nos hace más grandes

A veces creemos que admitir que nos equivocamos nos hace débiles, cuando en realidad demuestra nuestra fortaleza.
Con los años aprendemos muchas cosas. Aprendemos a trabajar, a resolver problemas, a cuidar de nuestra familia y a enfrentar momentos difíciles.
Pero hay una lección que puede costarnos mucho aprender:
reconocer cuando nos hemos equivocado.
No siempre es fácil decir:
“Me equivoqué.”
A veces preferimos buscar una explicación, culpar a alguien más o simplemente guardar silencio. Pensamos que aceptar nuestro error hará que los demás nos vean de otra manera.
Pero ocurre lo contrario.
Pedir perdón también es un acto de valentía
Cuando reconocemos nuestro error, demostramos que tenemos la madurez suficiente para hacernos responsables de nuestras acciones.
Pedir perdón no borra lo sucedido, pero puede ser el primer paso para reparar aquello que lastimamos.
Y no solamente se trata de pedir perdón a los demás.
También debemos aprender a perdonarnos a nosotros mismos.
Todos cometemos errores. Lo importante es aprender de ellos y procurar no volver a cometerlos.
El ejemplo que dejamos
Los adultos muchas veces olvidamos que nuestras acciones también enseñan.
Nuestros hijos, nuestros familiares e incluso las personas que nos rodean observan cómo reaccionamos cuando cometemos un error.
Si un niño escucha a su padre decir:
“Me equivoqué y lo siento.”
está aprendiendo una de las lecciones más importantes de la vida:
Equivocarse no nos hace menos valiosos; negarnos a reconocerlo sí puede alejarnos de los demás.
El valor de hoy: HUMILDAD
La humildad no significa sentirse menos que los demás.
Significa tener la capacidad de reconocer nuestras virtudes, aceptar nuestras limitaciones y admitir cuando hemos cometido un error.
Quizá una de las mejores formas de recuperar algunos valores que poco a poco hemos perdido sea comenzar por nosotros mismos.
Porque antes de pedirle a los demás que cambien, podemos preguntarnos:
“¿Qué ejemplo estoy dando yo?”
Para reflexionar
Los valores no desaparecen de un día para otro.
También pueden recuperarse cuando una persona decide volver a practicarlos y, sobre todo, cuando decide enseñarlos con el ejemplo.
Porque nuestros hijos no solamente escuchan lo que decimos. También observan lo que hacemos.
Una pequeña reflexión para llevarnos hoy
Reconocer un error no nos hace pequeños.
Nos hace responsables.
Nos hace humanos.
Y muchas veces, decir “me equivoqué” puede ser el primer paso para convertirnos en una mejor persona.
GDL Ahora | Valores para adultos
Una reflexión para recordar que los valores comienzan en nosotros mismos.


